lunes, 14 de enero de 2013

Estudio ecológico del río Blanco. (Aguadulce, Sevilla)

La presente entrada es una síntesis del estudio ecológico del río Blanco, el cual se realizó para superar la asignatura de "Ecología y evaluación de la calidad de estación. Impacto ambiental" dentro del plan de estudios de Ingeniería Técnica Forestal, especialidad en Explotaciones Forestales.

El objetivo principal del presente estudio consistió en elaborar un informe de la situación ecológica actual del río Blanco, en cinco tramos de especial degradación, perteneciente a los términos municipales de Aguadulce y Osuna, provincia de Sevilla. El estudio pretendió determinar el estado de la flora y fauna, el estado erosivo, la influencia antrópica; y detectar las causas de las perturbaciones y medidas de protección.


La cabida total del área de estudio es de 325.36 ha, la cabida pública es de 21.35 ha y la cabida privada es 304.01 ha. La superficie inforestal es de 288.22 ha y la forestal es de 37.5 ha. La superficie inforestal corresponde a 278.91 ha a cultivos agrícolas y 9.31 ha destinada a infraestructuras (caminos, naves agrícolas, carreteras,…). El reparto se muestra a continuación en los siguientes gráficos:











La superficie forestal es de 37.5 ha, siendo poblada en 1.65 ha y rasa 35.5 ha. Su reparto según conformaciones vegetales se muestra a continuación en el siguiente gráfico:


- Características de la vegetación 



Vegetación actual 

El total de especies vegetales (considerando arbustivas y arbóreas) en el tramo del río objeto de estudio es el siguiente:
(1) Junco (Juncus acutus y Scirpoides holochnoemus)  
(2) Ballota (Ballota hirsuta) 
(3) Enea (Typha sp.)  
(4) Adelfa (Nerium oleander)  
(5) Caña (Arundo donax)  
(6) Taraje (Tamarix gallica)  
(7) Carrizo (Phragmittes australis)  
(8) Higuera (Ficus carica)  
(9) Eucalipto (Eucaliptus camalduliensis)  
(10) Olmo Común (Ulmus minor)  
(11) Falsa Acacia (Robinia pseudoacacia)  
(12) Morera (Morus alba)
(13) Espino Prieto (Rhamnus oleoides)  
(14) Zarza (Rubus ulmifolius)  
(15) Retama (Retama sp.)  
(16) Pita (Agave americana) 
(17) Romero (Rosmarinus officinalis) 
(18) Tomillo (Thymbra capitata) 
(19) Acebuche (Olea europea var. sylvestris) 
(20) Palmito (Chamaerops humilis)  
(21) Encina (Quercus ilex) 
(22) Coscoja (Quercus coccifera) 
(23) Esparraguera (Asparagus dulcis) 
(24) Álamo Blanco (Populus alba) 
(25) Chopo (Populus nigra) 

Principales formaciones vegetales y sus especies 
Para facilitar el estudio de la vegetación se han agrupado en ocho formaciones vegetales en función de la especie o especies principales más numerosas. Las formaciones son: 
- Choperas  
- Eucaliptal 
- Tarajal 
- Carrizales y cañas 
- Esparragal – Tomillar 
- Encinar – coscojar – palmital 
- Acebuchar
- Pedriza  

El estado de degradación de las formaciones vegetales se ha determinado en función del grado de afección, resultando cuatro estados diferentes (para ver cuales fueron los parámetros estudiados consultar el estudio completo): 
- Intensa 
- Moderada 
- Media 
- Débil 

Especies que se encontraron en las diferentes formaciones vegetales y su estado de degradación: 
-  Choperas. (24), (25), (12), (10) y (11). Media 
-  Eucaliptal. (9) y (14). Débil 
-  Tarajal. (6) y (4). Débil 
-  Carrizales y cañas. (1), (2), (3), (5) y (7). Intensa 
-  Esparragal – Tomillar. (17), (18) y (23). Débil 
-  Encinar – coscojar – palmital. (20), (21) y (22). Media – intensa 
-  Acebuchar. (19), (15), (23), (16), (20), (13). Intensa 
-  Pedriza (8), (23) y (22). Media  
Para la ubicación de las formaciones vegetales ver anexo de mapas de vegetación. 

- Vegetación potencial 
Es la vegetación que se incluye en la etapa final, cuando el ecosistema alcanza su etapa climácica, es decir cuando alcanza la madurez.  La vegetación potencial climácica corresponde en su comunidad clímax a un encinar-acebuchar, en  la que junto a las especies arbóreas principales, como la encina (Quercus rotundifolia) y/o el acebuche (Olea europea var. sylvestris) aparecen otras acompañantes, como el algarrobo (Ceratonia siliqua), y arbustos como el lentisco (Pistacia lentiscus), mirto (Myrtus comunis), palmito (Chamaerops humilis) y coscoja (Quercus coccifera). 
Se distinguen dos grandes formaciones potenciales: alameda y olmeda. 

Alameda de álamo blanco:  
Se trata de la formación vegetal en clímax que correspondería a las zonas más cercanas a la orilla. La especie dominante sería el álamo blanco (Populus alba), acompañada por sauces arbóreos (Salix alba, Salix atrocinerea) y tarajes (Tamarix canariensis, Tamarix africana, Tamarix  gallica), enredaderas como hiedra (Hedera hibernica) y vid (Vitis vinifera subsp. sylvestris), así como arbustos como la adelfa (Nerium oleander) y el sauce colorado (Salix purpurea).  

En muchos tramos de nuestra zona de estudio se desarrolla una estrecha banda intermitente de vegetación riparia helófita, constituida por carrizo (Phragmittes australis), enea (Tipha dominguensis) y juncos (Juncus acutus y Scirpoides holochnoemus).  

Podemos considerar que, aunque ciertamente se trata de vegetación disclimácica correspondiente a una ribera de curso lento, esta banda de helófitos no es otra cosa que restos de la etapa sucesional de degradación de la alameda.  

Olmeda: 
La olmeda aparecería hacia el interior. Se trata de una formación de transición con el bosque termomediterráneo climácico de encina.  
En la olmeda la especie arbórea dominante es el olmo (Ulmus minor),  acompañado por otros árboles como el fresno (Fraxinus angustifolia) y el almez (Celtis australis). Los arbustos predominantes serían el lentisco (Pistacia lentiscus), el madroño (Arbutus unedo) y el acebuche (Olea europaea var. sylvestris), el aligustre (Ligustrum vulgare) y enredaderas como zarzas (Rubus ulmifolius), rosales (Rosa spp.), etc.  
De esta vegetación azonal quedan como restos algunos pies de Ulmus minor acompañados por una cubierta de Rubus ulmifolius.  


Protocolo realizado en este estudio:
Se dividió la zona de estudio en cinco áreas homogéneas ecológicas (1,2,3,4 y 5)  mediante la superposición de los mapas de vegetación, litológico, de pendientes y orientaciones. 

Se determinaron para cada zona estudiada y especie los valores de densidad, densidad relativa, frecuencia, frecuencia relativa, cobertura, cobertura relativa e índice de importancia.  En cada área se realizó tres inventarios ecológicos recolectando los datos necesarios para determinar los índices arriba citados.

Resultados:
Según el índice de Simpson, Margalef y Gleason es la zona 5 la que presenta mayor diversidad. 
Sin embargo, según el índice de Shanon y Menhinik es la zona 1 la más diversa. 
El porcentaje alto de similitud obtenido es debido a la especie Phragmittes australis  que en las dos zonas resulta ser muy abundante. Las diferencias existentes en las dos zonas es relativamente baja debido a que no son numerosas las especies no comunes en las dos zonas. 
La mayoría de índices ponen de manifiesto que la zona ecológica 5 es más diversa. En la zona ecológica 5 existe efecto borde, funcionando como ecotono entre monte bajo y vegetación de ribera. Según el índice de dominancia de Morisita mostró que en un 60 % las dos zonas son similares. 

Según índice de Paterson ambas zonas son ecológicamente homogéneas a pesar de las diferencias observadas a pie de campo. Aunque estas diferencias sólo están referidas a la vegetación actual sin tener en cuenta el efecto negativo producido por el hombre sobretodo en los márgenes con más pendiente. 

Se ha detectado una fuerte erosión en todo el recorrido y deforestación de los márgenes del río. 
Ambas zonas, estudiadas en profundidad, arrojan resultados negativos en cuanto a diversidad y número de especies. También se ha demostrado que existe una fuerte erosión y que las prácticas agrícolas vecinas contribuyen a un aumento significativo, además de disminuir el nivel de agua en los acuíferos y consecuentemente del propio río, incluyendo también la contaminación por pesticidas. El uso actual que se está llevando a cabo de manos agrícolas en este entorno es un riesgo potencial contra el sistema fluvial del río Blanco.

- Conclusión:
Un estado natural de los ecosistemas naturales es difícil  de alcanzar por varios motivos fundamentales: la historia de la transformación del medio por el hombre es muy antigua y desconocemos cómo eran los ríos prístinos, además, los cambios climáticos no permiten hoy día la existencia de cauces o vegetación riparia en las condiciones de antaño.  
Una propuesta para aliviar la problemática pasaría por: 
-  Restaurar la degradación del río sufrida en las últimas décadas, que afectó tanto a la llanura de inundación, la vegetación riparia, como al estado físico del cauce. 
-  Ordenar los usos del suelo en la llanura de inundación. 
-  Diseñar o mejorar la morfología fluvial. 
-  Implicación positiva de todos en la ejecución de los puntos señalados y elaborar otras propuestas de mejora.

- Anexos. Mapas



- Referencias
Rodríguez Gragea, J. A. 2011. "Río Blanco. Estudio ecológico".  
Ecología y evaluación de la calidad de la estación forestal. 
Impacto ambiental. 
2º Ingeniería Técnica Forestal, especialidad en Explotaciones Forestales.







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